lunes, 18 de abril de 2011

No importa cómo.

Todos supusieron que tenía que ser de cierto modo, tal y como parecía ocurrir en los otros, tal y como los demás lo vivían. Caminaban conforme a estos ejemplos y recogían las pierdas del sendero marcado como grandes tesoros que recaudar, símbolos de una esperanza que hace legítimos el sufrimiento y la alegría.
Entonces ves, tú y sólo tú, que si era aquél el modelo que se les presentaba era porque a su alrededor también se engañaban a sí mismos: te das cuenta de que la creencia genera felices y terribles realidades perfectas, de que no había principio sino ceguera perpetua generando invisibilidad perpetua. Morir una y otra vez no trae un renacer, sólo tristes recuerdos y en la conciencia una maldición permanente: angustia presionando el corazón, impidiendo que lata y obligándolo a sobrevivir mediante leves quejidos.

Y simplemente sigue pasando el tiempo, te preguntas cómo soportar la pérdida del camino pero a la vez deseas no pisarlo nunca más. Música lenta, lágrimas silenciosas, respiración entrecortada, tus piernas y brazos temblando, incapaces de sostenerse; tú muriendo en un cuerpo vivo.
Nadie se preguntó qué significa realmente la nada, pero tú vives, respiras, sollozas y murmuras en ella. Abrazas la contradicción de tu existencia ya que es lo único que necesitas; saber que careces de sentido siendo tú, saber que mueres, que lloras y que te ahogas siendo tú. Siempre tú.

2 comentarios:

  1. muchos sentimientos aparecen en mi al leer esto, es genial isa :)

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  2. Esta genial. lo twiteo vale? para generarte lectores y admiradores ^^. Animo!

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