miércoles, 13 de julio de 2011

Embriaguez nocturna.

Creo que se exagera con respecto a la vida. En mi cabeza parecía tan claro… Ahora dudo. Incluso mi tristeza nocturna, momentánea, es más en mi mente. Este bolígrafo, esta tinta tan clara es insuficiente para todo lo que siento. Creo que jamás podré expresar la sensación de un lloro inminente y vacío, quizá sin sentido. Tengo tanto sueño y tan pocas ganas de dormir. No sé qué me hace sentir así, a lo mejor lo sé demasiado. Descanso sobre mi cama, mi cómoda cama, mi agradable vida a la que no le falta de nada… Excepto yo. De verdad, pienso, ¿soy tan especial? Desde luego que no, y poco me espera en el futuro. Palabras sin sentido, líneas absurdas que se llenan solas. Amores perdidos que nadie añora. Poco, siempre es poco. Me duele la muñeca y mis pensamientos se nublan. Nada.
Y encuentro tan apacible esta tristeza que podría acostumbrarme. Llorar en silencio cada noche entre recuerdos vacíos. ¿Quién podría entenderlo? No existo, prefiero pensarlo, descansar con esa sensación de falsedad. No espero nada, eso es lo mejor que uno puede hacer me han dicho. Una vida de desvelamientos, desengaños, una ruina.
Como muchas veces (demasiadas) he escrito, nada importa, si despierto rodeada de estabilidad… No quiero morir pero estoy cansada de vivir, mi mente se pierde tanto… No debo contarlo, no hay palabras, no hay nada. El tiempo, aquello que decidimos nombrar como si se pudiera, pasa, y yo, poco a poco, me hago pequeña, cambio y pierdo, siempre. Si alguien me hubiera dicho qué iba a ser esto, jamás lo hubiera comenzado. Si se pudiera elegir... Un limbo, un lugar sin preocupaciones, un vacío en este mundo. Necesito pensar pero no se puede, está prohibido. Ya no sé en qué creo y quizá esa sea el problema en la vida. Dicen, soy demasiado joven para hacerme estas preguntas. Todo queda en desvaríos.
Da igual, todo va mal, es entonces cuando uno piensa, es entonces cuando uno ve cómo son las cosas, cuando sabes la verdad, cuando la verdad es importante. Ahora nada tiene lógica, el pasado es un juego macabro que apareció sin razón y yo, protagonista absurda, formo parte de una farsa que pronto desaparecerá. Pero hay algo en mí, indeterminado, quizá un sinsentido, mínimo; y ahí está. Me golpea desde dentro y me empuja en un caminar sin fin, sin meta. No descubre mundos distintos ni ayuda a cruzar difíciles caminos, sólo está ahí. Me mira como si nada tuviera que decir, todo se mezcla en una imagen atroz, común, triste y oscura. Continua allí como un pequeño niño que no sabe qué responder, que no ha aprendido y nunca lo hará. Nada impide el olvido, por eso es tan complicado.
¡Qué importará! Si no fuera por estas palabras ese olvido rompería estos falsos recuerdos. La ridícula idea que ronda por mi mente. No sé cuál es, nadie la conocerá jamás. Es más, ni siquiera les interesará. Y yo me adaptaré a este sinsentido que nubla el mundo, luego moriré y la nada será nada al fin. Sí, tomaré café abstraída en bares de nombres curiosos. Seré esa chica solitaria que todos podían ver pero que nadie era capaz de recordar.