martes, 28 de junio de 2011

Conociendo el vacío.

Ahora suspiras y te escondes avergonzado pero tú escogiste la soledad con una voluntad aterradora y en ella vivirás siempre, mirando desde lejos y dibujando en un cristal amargos delirios. Una y otra vez despreciarás la dulzura y abrazarás la impaciencia, absurdo como eres te regodearás en la decadencia más amable y corrosiva, sin esperar nada, sin desear nada. Tantas veces te habrás aislado que resultarás invisible, triste y decadente, pasarás tus noches bailando solo junto al aterrador abismo, emitiendo carcajadas inaudibles con la agresiva terquedad del que conoce su culpa.
Hoy la tormenta a lo lejos eriza la piel y acelera el corazón, sin embargo el agua aclara tu mente ya que las gotas de lluvia disimulan el llanto y diluyen el vino en suciedad. Eres un fantasma traslúcido, la niebla ha oscurecido tus ojos, tus facciones se pierden en la distancia del olvido y, sin embargo, sigues observando, quizás sin ver nada, quizás viendo demasiado. Sentado, perdido, quedas sometido al apaciguado aunque cruel tiempo que pasa, pero que no se va jamás.