Y es normal cuestionarse las cosas alguna vez en la vida; yo, ciertamente, lo hago muy a menudo. Sobre todo cuando me encuentro frente a un esfuerzo que no quiero hacer, sea grande o pequeño, y así, busco la excusa perfecta, uno hilos de aquí y de allá y trazo las líneas necesarias para formar la mejor tela de falsedades que puedo crear. Y no hago nada y todos me comprenden y me ayudan e incluso me compadecen.
El corazón me va a mil por hora cuando mi telar va a ser expuesto en público, no sé si saldrá bien, no tengo otro plan si no es el caso pero siempre espero lo mejor y, la mayoría del tiempo, tengo suerte. ¿Qué hacer cuando ésta se termine? Uh...