domingo, 3 de abril de 2011

Demasiado lento.

"Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor." Samuel Beckett.


Perdida entre el silencio y la oscuridad de esta estancia tan familiar y, a la vez, tan hostil. Necesito ayuda en estos momentos, únicamente algo a lo que aferrarme porque el frío se me apodera, me envuelve y me envenena. Chillo, te estoy llamando pero no contestas, no vienes, no me escuchas, ¿qué hacer? Busco la salida, mi corazón empuja un pecho demasiado pequeño para él y ahí está, el pasillo, donde debe, esperando que haga lo que debo, caminar lentamente por él ya que es el único lugar que me llevará a ti. Mis pies no obedecen mis órdenes de detenerse, estoy avanzando hacia esa impenetrable ventana en la que una imagen apenas se hace visible en la penumbra. Cuando por fin casi puedo rozar el palpitante cristal me veo allí, encerrada y demente, cubierta por un camisón transparente y mirándome a mí misma desde el vacío absoluto. Mi yo consciente se espanta ante tal reflejo y sin embargo él se adelanta con avidez en una imagen terrorífica, violenta y sobrenatural que explota en mi boca desencajada.
Realidad y reflejo nos fusionamos como la unidad que ya éramos: un repugnante cononocimiento de la propia repugnancia.

1 comentario:

  1. Reúno las palabras para felicitarte por tus pensamientos y publicaciones y que no suenen con una condescendencia y vacío del que carecen. Al contrario, la soltura de tus escritos me ha tocado, tus textos crean imagenes de empatía en las que puedo reflejarme y que me inspiran.
    Por ello, y considerando el contexto, puedo decir que los he disfrutado.
    Te tomo prestada la frase de Beckett; y te animo a seguir escribiendo, sea en público o en privado.
    Salud.

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